....................................... Viaje al interior de una expedición

martes, 18 de julio de 2017

Alpinismo extendido ..

El alpinismo es una actividad que oscila entre lo heroico, lo turístico y lo romántico. Históricamente se ha nutrido de varias fuentes: la exploración, lo deportivo, lo épico, lo lúdico-vivencial y del sentido de aventura. De cuanto se tome de cada una de esas fuentes derivan las características de las prácticas, las expectativas y los méritos.
Otra segmentación identifica claramente bajo la denominación de "comercial" a todo lo que no debe ser, y "deportivo" a lo que, teóricamente queda libre de la mancha pecaminosa del contacto con el dinero. Una satanización injusta del concepto de negocio, que impide una visión amplia, analítica y menos sesgada del abanico que integra el universo del montañismo y desde luego; olvida que relaciones humanas y transacciones comerciales están histórica e íntimamente ligadas, alcanzando casi todos los departamentos de la existencia. 
En nuestro caso, hasta una pequeña expedición de amigos tiene aspectos comerciales, ya que deberán pagar por su equipamiento, a sus entrenadores, transportes y a veces otros servicios en la montaña misma. Es cierto que también tratarán de obtener fondos que equilibren las finanzas expedicionarias, para ello; búsquedas de patrocinadores, conferencias, muestras audiovisuales y hasta la publicación y venta de un libro, caben como legítima posibilidad.
Otro ángulo para definir las diferencias de las prácticas, descubre ciertas brechas en el campo de los valores que inspiran las actividades y así es como se distinguen dos grandes segmentos: el guiado y el estilo autónomo que se desarrollan en un contraste evidente y que conviven ocupando un mismo espacio geográfico sin mayores inconvenientes. El turismo activo se consolida a medida que crece el número de clientes ávidos de emociones, ellos legítimamente elijen ceder a terceros la gestión de su seguridad y el confort, tareas resueltas por los guías, dispuestos a gestionar las variables logísticas, técnicas y tácticas para permitirles concretar anhelos y expectativas. Paralelamente se desarrolla otro grupo de personas cuyo desafío es enfrentar las actividades por sus propios medios, con diversos estilos y con autonomía en cuanto a la toma de decisiones, elecciones y acciones. Esta segmentación permanece bastante velada, detrás de campañas publicitarias, marketing personal y otras estrategias de difusión. Solo quienes poseen un mínimo de experiencia pueden diferenciar los méritos, teniendo presente que no es lo mismo tomar decisiones logísticas, técnicas y tácticas uno mismo, que dejar esas cosas en manos de un equipo de profesionales con una relación contractual.
El alpinista enfrenta varios obstáculos no geográficos, como son; el acceso y la imposición de regulaciones a las prácticas. Lo primero tiene origen, en parte, en el ejercicio de derechos de propiedad privada, cuando paredes o montañas se encuentran en esos espacios. En ese caso es necesario negociar directamente con los propietarios de manera individual o agrupados, de cualquier manera no es fácil. También las medidas de protección ambiental como la cupificación y periodización, impiden las actividades, en general son establecidas con buen sentido, y unas pocas veces convenidas con los escaladores, trekkers y/o alpinistas, deberíamos respetarlas en función de la preservación del ambiente de montaña aunque en definitiva limitan el acceso. 
Otro escollo que se impone cada vez más, son los intentos de regular las prácticas desde la aplicación de políticas públicas de seguridad ciudadana. El actual modelo de gestión de lo público está en manos de una vanguardia con distinguida capacidad cognitiva, llamada por la historia a reparar las malas elecciones y decisiones equivocas de la población vulgar incapaz de comprender lo complejo del proceso socioeconómico.
Somos los títeres de un sistema de gobernanza que, en general, se desarrolla bajo la idea que la dirigencia debe hacerse cargo del insostenible nivel de ineptitud e incompetencia de lo que despectivamente llaman; "gente común", es decir nosotros. Un arrogante grupo de gente intelectualizada que lo hace público con eufemismos tales como “paternalismo libertario”. Convencidos que solo su iluminada intervención, su demostrada capacidad de comprender "lo complejo" de la realidad, evitará males mayores a los osados e inconscientes, miembros separados de su rebaño.
Han creado una corriente de opinión favorable, incluso en el ambiente del montañismo, muchas personas; trabajadoras y creativas han perdido su autoestima, desconfían de sus propias capacidades, como consecuencia de mandatos, creencias y la opinión pública que consolidan la formación que otorga el sistema educativo que domestica gente para ser buenos empleados, eternos seguidores de iniciativas ajenas, cediendo sus sueños por migajas de seguridad sin resistirse. En este entorno. regulan; imponiendo restricciones que mitiguen la incertidumbre, suavicen la adversidad y eliminen el aislamiento, quitándole la carga de dolor que produce la existencia al “pueblo” sufriente.

Sin un cambio de paradigma en el más profundo sentido del ejercicio de la soberanía individual, de la afirmación de la noción de propiedad de uno mismo, no habrá libertad en la montaña ni en ningún otro lugar, porque la libertad es una conducta que cuando prospera se manifiesta en todos los departamentos de la vida. Sin un compromiso con esa conducta; en lo deportivo, económico, político, social y familiar seguiremos siendo el ganado que arrea esa élite, seremos solo el rebaño que apacentan estos buenos pastores, seguiremos viviendo bajo el pie de los brujos de la tribu, hábiles creadores de palabras e ideas, que sin producir nada, seguirán “defendiéndonos”, “guiando” nuestro destino y cobrando carísimo por ello. 
Como sea, el futuro depende de nosotros, de nuestra vocación de recuperar la libertad, haciéndonos personal y totalmente responsables de nuestras decisiones y sus consecuencias, cuando sale bien y cuando sale mal, apegándonos a la verdad aunque a veces duela, sin miedo a perder la tutela de los iluminados del momento.

Un préstamo que vale la pena compartir..

Muchas gracias Alfredo Rosasco


















lunes, 26 de diciembre de 2016

IMAGEN


Un equipo de aficionados construye un proyecto que no escapa a los vaivenes comunes al conjunto de la sociedad, búsquedas, desafíos, instintos y sentimientos liberados en la inhóspita geografía del Aconcagua.

SATISFACCION

La presentación me dejó más que sorprendido, era lo que tenía miedo de querer por temor a la desilusión. Que tremenda satisfacción de poder compartir con ustedes y también con aquellos que sentimentalmente nos acompañaron desde la distancia. Todo se alineo para que sea una gran jornada: su presencia, el lugar que prepararon los amigos de OWE, rústico, austero y autentico. 


Agotamos la primera edición especial y ahora comienza la venta más convencional del libro, espero que les guste, que sirva de inspiración, que sea motivo de discusión, que despierte alguna emoción, aunque sea que les gusten las fotos y el diseño. Desde luego en las primeras hojas se leen los nombres de personas que dieron forma a esta utopía de hace unos meses, luego de presentar el libro en el Concurso Literario Desnivel, tramite que tomó tres meses, Federico Watkins de W Agencia de Comunicación, me convenció de la idea de publicar, desde su empresa se produjo el diseño y maquetado, luego MUSARAÑA EDITORA asumió el riesgo y cerramos el trato. Definitivamente la preventa que ustedes hicieron realidad comprando una ilusión, porque no había libro, solo una promesa, posibilitaron la gestión financiera que culminó con la presentación donde apareció la figura de Matías Estévez que produjo el corto de presentación con música de los amigos de Vendavall. Al fin con un vaso de cerveza en la mano brindamos porque el libro ya cumplió uno de sus cometidos, tal vez el que más he disfrutado; reunirnos a todos nosotros que amamos estas cosas y a mi familia en solo acto.

Atte Toni

viernes, 9 de diciembre de 2016

COMPRARLO ....

                        .....  ES FACIL  ...


MURO Club Alta Barda
Belgrano 159 - Plottier

  • Compra directa:

toni@zonadeaventura.info

https://www.facebook.com/aconcaguaporaficionados

jueves, 8 de diciembre de 2016

En la tele ... Tarde MIX Canal 7 de Neuquen


algo sobre el autor


Le propuse matrimonio en ese lugar, ese mismo día
Eso ocurrió un tiempo después

otra vez ...


Volvio a pasar

lunes, 5 de diciembre de 2016

Viaje al interior de una expedición



Aconcagua por aficionados

Estilo, utopía y meritos a casi 7000 metros, comienza en los años ochenta, cuando Patagonia era más remota que ahora, el mundo entero también era más remoto, en aquellos días parecíamos estar lejos de todo y sobre todo, los que vivíamos en las ciudades de la estepa, lejos del mar y de las montañas, azotadas por los vientos que llevan la arena del oeste al este, con inviernos helados y veranos abrasadores.
En aquella época de grandes cambios en nuestra sociedad, muchos fuimos influenciados por un verdadero gurú, lo seguimos hasta que nos dejó solos, y ese acto, fue su mayor obra, nos puso a prueba y nos obligó a ser creativos, valientes y comprometidos.
Este relato cuenta como, desde los años 80 una creación colectiva, con forma de club, vive los vaivenes de la realidad cultural y económica, muta y evoluciona en diversos aprendizajes, construye su identidad y busca un lugar en el contexto del medio humano que compone la montaña. La mirada sobre una historia propia varía con el paso del tiempo y las experiencias, y hay ciertos descubrimientos como así también tomas de posición que caracterizan cada acción.
El club y su fundador, cuyo entorno geográfico es esa estepa reseca, inserto en la realidad del norte de la Patagonia Argentina, crece a través de los años ligado al Aconcagua distante unos mil kilómetros. Notoriamente existe un contraste entre el pensamiento que inunda la cultura corporativa del grupo con las nuevas tendencias del montañismo moderno. Con el paso del tiempo, dificultades, accidentes, desencantos, éxitos y logros hacen de esta historia un hecho común a la experiencia humana en todos los ámbitos con el marco de las montañas dándole cobijo.
A través de la reflexión, toma forma un mensaje que subyace en este texto como un intento de rescate casi utópico de los valores del montañismo autónomo y tal vez minimalista, que sede espacio a un moderno arsenal cultural que ha logrado asociar las actividades de montaña a la idea de la cadena de producción, la "macdonalización" de la aventura que recurre a cuantiosos recursos para crear un producto accesible, seguro, estético, rentable y previsible, apto para ser consumido masivamente.
Un acuerdo, el sueño de un verano montañero, conforma un grupo numeroso, personas comunes con vocación montañera, ningún profesional de la montaña, solo aficionados. En el ideario de la expedición se valora esta condición, serán más lentos, menos efectivos, pero sin dudas más abiertos a sorprenderse, obligados a mantener un nivel de atención mayor deberán filtrar los estímulos con reja fina, condiciones que garantizan grandes emociones y revelaciones. El proyecto fue enfrentar la montaña con modestas aspiraciones técnicas, sin buscar lo extremo pero con clara vocación de alcanzar la cumbre.
Los preparativos tomaron meses: entrenamiento, suministros, financiamiento y esfuerzo, hasta que un día, el grupo fluye en las laderas del Aconcagua, un medio geográfico impresionante aunque muy conocido, visitado por miles de personas cada temporada, la táctica del equipo contrasta con las operaciones que las compañías de turismo activo llevan adelante en el mismo lugar, se comparte el paisaje pero varias veces las diferencias de estilo crean fricciones, como es de esperar, en el lugar que ha sido escenario y motor de los inmensos y profundos cambios de las actividades de montañismo en la Argentina.
En el intento se ponen en duda ciertos paradigmas: el valor del intento es suficiente?, el aprecio por el camino alcanza cuando el logro se escapa? Una larga charla con lagrimas en los ojos, busca esas respuestas, llenos de sentimientos los miembros de la expedición discurren sobre este tema a 5900 metros sobre el nivel del mar, cuando todo parece terminar se rescata la hermandad, la entrega y se valora que habrá más oportunidades.
Un descenso que empieza con muchas reflexiones se va convirtiendo en un incendio dentro del Viejo, el líder de la expedición enciende una nueva esperanza y se lanza un intento fuera de programa, con pocos suministros. Una asamblea con muchas caras de agotamiento decide quienes serán parte de un desesperado esfuerzo. La expedición tomó un rumbo nuevo, con ese cambio se afirman los valores que fueron expuesto en más de veinte años de historia relatada, en muchas charlas; tanto los que suben como los bajan deciden sabiendo que se está poniendo a prueba su integridad como deportistas y como personas, que tanto una como otra opción determinaran el resultado del conjunto.
El relato cierra con optimismo, propone nuevos métodos para promocionar más que un acercamiento al medio montañoso, una actitud distinguida, la actitud expedicionaria, que sigue ancestrales tradiciones de exploradores y aventureros. La historia termina como muchas cosas en Argentina; comiendo asado, una celebración que se prolonga y anima al grupo para continuar y proyectarse en el tiempo y en las nuevas generaciones con un mensaje contracultural tal vez, un paradigma que contrasta con los mandatos que sostienen el día a día de los segmentos más numerosos de la sociedad, aunque sin voluntad de confrontar siembra, crece y madura en un rincón de Patagonia Norte.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Cuando todo estaba mucho más lejos ....


Un día cuando era muy niño y bastante pobre, vivía en lo que era un pueblito rural de Patagonia norte; Plottier, con sus álamos que sonaban a trueno cuando el viento constante empujaba sus ramas resecas en los largos inviernos, con un tren que pasaba hacia el oeste por la mañana y en sentido contrario al caer la tarde, la vida era simple, futbolística y allegada a la naturaleza del lugar. Al concluir el año 1977 los maestros de la escuela se esforzaban para que pudiésemos hacer un viaje de egresados a la cordillera distante, mucho más lejos que el modesto presupuesto que habíamos conseguido en algunas tareas recaudatorias de nuestro séptimo grado de la escuela N° 60, en medio de esas tareas unas ayudas generosas, sobre todo de un señor, a medias querido, llamado "Lalo" Herrera puso lo que hacía falta para concretar el sueño; plata. Me comprometí en la tarea de avisar a algunos compañeros dispersos en esa geografía de chacras, pastizales y grandes baldíos, colaboraba con la organización yendo y viniendo, fue en esos quehaceres que una tarde luego de trotar unos seis kilómetros hasta la casa de una compañera llamada Mara, reflexioné que lo recorrido equivalía a la altura del Aconcagua, ciertamente reconocía lo lejos que estaba en todos los sentidos. 
 
Con mi hermana Margarita ...
No dejé escapar al tiempo, no cedí al determinismo personal, que no es más que comodidad o pereza. Como pude avancé y retrocedí, aprendí, erré, acerté y fui creando y aprovechando oportunidades, poniendo toda mi capacidad para cumplir algunos sueños. Me tomó años recorrer esos seis kilómetros hacia arriba. Me convertí en un experto edificador de ilusiones. Luego; algunas revelaciones, un mentor, mi entorno, El Profeta, El Loco y algunos amigos me dieron el empujón final, accedí a las montañas y descubrí muchas cosas en ellas, aunque el mayor descubrimiento fue la experiencia introspectiva provocada por el camino para llegar, la marcha interior, los escalones de la mente y el espíritu que uno debe subir para posicionarse más alto, las cosas de las que hay que desprenderse para superar los pasadizos estrechos que conducen a esos instantes de plenitud. En una parte del libro me vas a encontrar con amigos en mi vigesimocuarta visita a la cumbre del Aconcagua, celebrando, abrazando y llorando, tratando de autoconvecerme que es la última. En en sus hojas seguramente no encuentres plasmada una obra literaria, tampoco una sucesión de hazañas, es solo una historia simple, montañística y allegada a la naturaleza del lugar. Nos vemos en el libro, muchas gracias ...

viernes, 10 de agosto de 2012

Hoja tras hoja ......

Soporte

Los Penitentes

Viejo refugio en Pampa de Leñas
Cargando pasajeros en Pampa de Leñas


Mulares cuzando el río Vacas superior

Quebrada de Los Relinchos, primera vista


Vadeando el arroyo de los Relinchos

Un velo cubre nuestro destino que no siempre será una cumbre

Detrás el Ameghino, instalados en Plaza Argentina

Bajando solo ...

Campo uno bajo las nubes

Penitentes de nieve ...


Campo Dos, ya está casi abandonado ese reseco lugar

Al subir casi no se ve nada

todo es luz pero las miradas están dirigidas hacia el interior

el casancio y miedo dejan lugar al ensueño de la altura

Los medios le dan valor a los fines

muchos han pasado por aquí, unos cuantos lo intentaron y algunos ya nunca llegarán

Hubo un tiempo con campamentos colmados

Incluso este, que se llama Plaza Canadá

Así se ve desde Plaza de Mulas


La SUR a lo lejos
Nos fueron a buscar

Puente del Inca

martes, 24 de julio de 2012